Los líderes trabajamos con el carácter de las personas, y a diferencia de un empleado en una empresa, con el cual se trabaja desde un contrato y aún desde la necesidad laboral de el empleado; en una iglesia, se trabaja con la convicción y la voluntad de las personas, aunque ellas mismas en muchas ocasiones quieran anteponer su rechazo a la instrucción y formación de sus vidas por parte de la Palabra de Dios.
Un líder bíblico, trabaja desde la Palabra de Dios pero, muchos discípulos prefieren ignorar eso para su propia "justificación" y, lamentablemente, para su propia perdición.