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Anderson Posada Ministerio Adorando en Su Presencia

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1 Corintios 9

Yo soy libre, soy apóstol, he visto al Señor con mis propios ojos y ustedes son el fruto de mi trabajo en el Señor. Sin embargo, hay quienes dicen que no soy apóstol. Pues si para otros no lo soy, para ustedes sí, porque ustedes son la señal que legitima mi tarea como apóstol en el Señor. Para los que ponen en duda mis legítimos derechos, diré lo siguiente: ¿Tendré o no tendré derecho de recibir comida? ¿No tengo derecho a tener una esposa y llevarla en mis viajes, como hacen los demás apóstoles, los hermanos del Señor y Pedro? ¿O es que los únicos que en la obra de Dios tienen que trabajar por su cuenta para ganarse el sustento somos Bernabé y yo? ¿Qué soldado tiene que sostenerse a sí mismo mientras sirve en el ejército? ¿A qué agricultor se priva del derecho de comer de lo que ha cosechado? ¿A qué pastor de ovejas no se le permite tomar de la leche del rebaño? Y no crean que sólo desde un punto de vista humano digo esto. La ley de Dios lo afirma también. En efecto, la ley que Dios dio a Moisés dice: «No se debe poner bozal al buey para evitar que coma del trigo que está trillando». ¿Creen que Dios tenía en mente sólo a los bueyes cuando dijo esto? ¿No estaría pensando también en nosotros? ¡Claro que sí! A los que aran y trillan debe permitírseles alentar la esperanza de recibir parte de la cosecha. Nosotros hemos plantado la semilla espiritual en ustedes. ¿Será demasiado pedir que, a cambio, recibamos de ustedes el sustento material? Si otros disfrutan de este privilegio de recibir de ustedes el sustento, ¿cuánto más deberíamos disfrutarlo nosotros? Sin embargo, jamás hemos ejercido este derecho; al contrario, soportamos todo con tal de no poner obstáculos al evangelio de Cristo. Dios dijo a los que servían en el templo que podían tomar de los alimentos que se ofrecían en el templo; y a los que trabajaban en el altar, que participaran de lo que se presentaba en el altar. De igual manera, el Señor ha ordenado que los que predican el evangelio vivan de ese trabajo. Sin embargo, jamás les he pedido ni un centavo y no les estoy escribiendo para que de ahora en adelante me den dinero. En realidad, prefiero morirme antes que perder la satisfacción de predicarles gratuitamente. No me enorgullezco de predicar las buenas noticias, porque tengo esa encomienda como una obligación y ¡ay de mí si no anuncio el evangelio! Si lo hiciera por voluntad propia, recompensa tendría del Señor; pero ese no es el caso, porque Dios me escogió y me dio esta sagrada encomienda. Entonces, en estas circunstancias, ¿cuál es mi recompensa? Mi recompensa es la satisfacción de predicar el evangelio sin serle una carga económica a nadie, sin demandar mis derechos. Aunque soy libre de todos, de todos me he hecho esclavo, para ganar a cuantos sea posible. Cuando ando con los judíos, soy como uno de ellos para ganarlos; lo mismo hago cuando estoy con los que se someten a la ley de Moisés. Cuando estoy con los que no viven bajo la ley, vivo como ellos (aunque yo siempre estoy bajo la ley de Cristo), con miras a que crean. Cuando estoy con gente débil de conciencia, me hago como ellos también con el propósito de que crean. En otras palabras, trato de acomodarme a todas las personas a fin de salvar algunas de la manera que sea posible. Hago todo esto por amor al evangelio, para participar de sus frutos. En una carrera son muchos los que corren, pero sólo uno obtiene el premio. Corran de tal modo que ganen la carrera. Los deportistas se someten a una estricta disciplina. Ellos lo hacen para ganar un premio que se echa a perder, mientras que nosotros nos esforzamos por obtener un premio que jamás se desvanecerá.

Pablo dijo

Pablo dijo:
La vida del creyente debe ser un reflejo de Cristo, a eso nos ha llamado el Señor, a conocerle, a aprender de él y a vivir como él vivió, y solo de esta manera realmente evidenciamos que pensamos, decidimos y vivimos para él.
El ser humano desde siempre ha querido hacer su propia voluntad y sus propios planes; esto no es malo del todo, pero puede llegar a ser una distracción para decidir vivir una vida realmente enfocada en el propósito y plan perfecto de Dios para nosotros. Hoy vivimos en un mundo donde las distracciones emanan a flor de piel, desde las redes sociales se nos ha enfocado tanto el Yo que es casi imposible, no ser atraídos a dejar a un lado el deseo de vivir para Dios, y de esta manera, vivir solo para nosotros y todo lo demás “que se caiga”.
Dentro de la iglesia de Cristo, tristemente no es la excepción, que el hombre quiera poner sus intereses personales por encima de la voluntad de Dios. El objetivo de este mensaje, es que como seguidores de Jesús y como hombres y mujeres que amamos a Dios, podamos poner la mirada en Dios y en las cosas celestiales, antes que en nosotros mismos y en las cosas terrenales.
Uno de los hombres que más admiro en la palabra de Dios es a Pablo y a sus escritos y cartas, inspirados por el Espíritu Santo de Dios, y vividos y practicados evidentemente por este hombre de Dios, que hasta el día de hoy nos bendice no solo con sus escritos, sino también que el legado de su vida como ejemplo de un hombre verdaderamente seguidor de Jesucristo.
A continuación, te comparto de manera breve, 10 declaraciones que, de manera personal, pienso que debemos repetirnos cada día para no perder nuestra ruta como hijos de Dios y creyentes seguidores de Cristo Jesús, siendo siempre guiados e instruidos por el Espíritu Santo de Dios, y de esta manera permanecer obedientes cuando todo se vaya haciendo más difícil.
2 Corintios 12:15 
ME SACRIFICO POR EL OTRO
15 Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos. 
Gálatas 1:10 
TENGO LA CONVICCIÓN DE AGRADAR A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES.
10 Yo no ando buscando que la gente apruebe lo que digo. Ni ando buscando quedar bien con nadie. Si así lo hiciera, ya no sería yo un servidor de Cristo. ¡Para mí, lo importante es que Dios me apruebe!
Filipenses 1:21-24 
INVIERTO EN LO ETERNO ANTES QUE EN LO BANAL.
21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. 23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; 24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

Filipenses 3:8 
RENUNCIO A MIS PLANES Y PRIVILEGIOS
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.  
Filipenses 3: 12-14 
TENGO LA HUMILDAD DE RECONOCER QUE AÚN ME FALTA SEGUIR CRECIENDO Y QUE DEPENDO PLENAMENTE DE LA DIRECCIÓN DE CRISTO EN MI VIDA.
13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Filipenses 3:17 y 1 Corintios 11.1 
SOY EJEMPLO SEGURO DE OTROS, PORQUE MI EJEMPLO ES CRISTO.
Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. 17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal.
Filipenses 4:12-13 
NO DEPENDO DE LAS CIRCUNSTANCIAS.
10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
2 Timoteo 1:15-18 
EN LA SOLEDAD Y EL ABANDONO DE LOS QUE DEBERÍAN ACOMPAÑARME, DIOS TAMBIÉN ME HA ENVIADO COMPAÑÍA DE DÓNDE MENOS LO ESPERABA.
15 Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes. 16 Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas, 17 sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló. 18 Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor.
1 Timoteo 4:16 
SOY RESPONSABLE DE VELAR POR MÍ Y DE VELAR POR AQUELLOS QUE ME ESCUCHAN, ME VEN Y ME SIGUEN.




Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

En conclusión, el creyente debe hablar como titula este mensaje PABLO DIJO, pero en este mensaje solo es un título de entrada, pues también debe ser un nuevo título de salida, pues también es muy importante no olvidar que también PABLO HIZO.
Romanos 8:28 y 37-39 
CONFÍO EN DIOS Y EN QUE DE TODO HARÁ ALGO BUENO PARA GLORIA DE SU NOMBRE Y PARA NUESTRA BENDICIÓN ETERNA.
28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.