Hoy te comparto la estructura clásica y más efectiva que suelo recomendar para que una predicación fluya de forma natural y no se vuelva monótona:
Introducción: Un gancho (una historia, una pregunta retórica o una estadística) que capte la atención en los primeros 2 minutos y presente el problema o necesidad.
Lectura Bíblica Base: El fundamento de todo lo que vas a decir.
Cuerpo (2 o 3 puntos clave):
Punto 1: Explicar qué dice la Biblia (Teología básica/Contexto).
Punto 2: Cómo se ve eso en la vida diaria (Ilustración o ejemplo).
Punto 3: Qué nos cuesta o qué nos frena (El desafío).
Aplicación Práctica: Responder a la pregunta que todos se hacen: "¿Y esto qué tiene que ver conmigo mañana lunes por la mañana?".
Conclusión y Llamado: Un resumen muy breve y una invitación a orar o tomar una decisión concreta.
Un consejo de amigo: Menos es más. Es mejor que la gente se lleve una sola gran verdad bien sembrada en el corazón, a que intentes abarcar 10 temas diferentes en 30 minutos y terminen confundidos.
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